Vicino Aprende | Síndrome del impostor. Lo sufren 7 de cada 10 personas.

Síndrome del impostor. Lo sufren 7 de cada 10 personas.

  • ¿Alguna vez has ido a trabajar pensando que sos un fraude?
  • ¿No te crees merecedor de tus logros o de tu éxito?
  • ¿Te cuesta aceptar cumplidos?
  • ¿Te comparas con los que te rodean y frecuentemente pensás que son mejor que vos?
  • ¿Pensás que tu éxito fue por un golpe de suerte, quizás por estar en el lugar y momento adecuado?
  • ¿Tenés miedo a que las personas descubran que no tenés idea de lo que hablas?
  • ¿Te aterra el fracaso?
  • ¿Te consideras perfeccionista?
  • ¿Te sentís mediocre?
  • ¿Estás arrancando tu negocio y te sentís un novato que se avergüenza con la idea de pedir dinero por su trabajo?
  • ¿Llevas ya tiempo emprendiendo y tenés miedo de subir tus precios porque no te sentís experto en nada?

Si contestaste a una o varias de estas preguntas con un “sí”, es muy probable que sufras el Síndrome del impostor, entonces este post es para vos!.. Y bienvenido al club colega!

Pero tranquilo, este trastorno es más habitual de lo que parece: se llama «síndrome del impostor» y 7 de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida. Así que si te preguntas si sos un bicho raro, la respuesta es No.

Pero entonces… ¿Qué es el síndrome del impostor?

Vicino Aprende | Síndrome del impostor. Lo sufren 7 de cada 10 personas.

La amigable Wikipedia nos ilumina con la siguiente definición:

“El síndrome del impostor, a veces llamado fenómeno del impostor o síndrome de fraude, es un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude. No es una enfermedad mental oficialmente reconocida, pero ha sido el sujeto de numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores. El término fue acuñado por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978”…

https://es.wikipedia.org/

Por mi parte cuando escuché hablar por primera vez del síndrome no pude sentirme más identificada. Y recabando información de diferentes post y noticas he llegado a la siguiente conclusión al respecto:

Las personas con síndrome del impostor sufren un malestar emocional asociado a la sensación de sentir que no merecen el éxito que han alcanzado (ya sea a nivel laboral, académico o social) y se sienten un fraude, aun siendo competentes encuentran imposible creer en su propia competencia.

Vaya que suena duro, si no puedo confiar en mi quien más lo hará?

Cabe aclarar que este no es un trastorno con entidad clínica, es decir, no aparece descrito en ningún manual de diagnóstico médico, pero bajo este término se agrupan un conjunto de síntomas que pueden causar un importante malestar emocional.

Ahora, habiéndonos adentrado un poco en el tema seguro van a surgir muchos interrogantes…

¿Cómo saber si tengo el síndrome o si soy realmente un impostor?

¡Tremendo cuestionamiento ese! Y hay una frase que leí que no puede resumir mejor la situación.

“Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.”

Bertran Russel.

El otro día tuve el agrado de formar parte de una charla online donde debatimos sobre el tema, una persona nos planteó dicha pregunta y las conclusiones fueron las siguientes:

Un impostor es aquella persona que finge ser alguien que no es para conseguir un objetivo, es quien está consciente de su rol y cambios de conducta en pos de obtener una ventaja o beneficio personal.

Por el contrario, existen personas que han alcanzado una estupenda posición y no se creen merecedoras de la misma. De hecho, se consideran un fraude y temen que los demás descubran su falta de méritos y competencias porque sufren lo que se conoce como el síndrome del impostor.

A demás concluimos en que a si una persona le surge dicho cuestionamiento, un tanto moral podría decirse, seguramente forma parte de la mayoría de la población que batalla todos los días con el síndrome del impostor. También se sabe que por lo general quien pretende ser un impostor es consciente de sus intenciones forzándose a ser alguien quien realmente no es de manera voluntaria, en simples palabras, que lo hace adrede.

¿Cuáles son los Síntomas?

Síndrome del impostor en las personas

Los síntomas pueden ser de los más variados, pero hay un conjunto que se hace presente en la mayoría de los casos:

  • Creencia de que sus logros o éxitos no son merecidos; consideran que son debidos a la suerte, al azar, o a que otros que consideran más poderosos que ellos les han ayudado a conseguirlos.
  • La famosa sensación de mediocridad, en la que uno siente que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza.
  • Falta de confianza en las propias competencias que les han llevado a conseguir sus éxitos. Una cosa es ser humilde y otra muy distinta quitarse todos los méritos para no parecer arrogante. Esto último no sólo No te ayuda, sino que te hace sentir menos que la mayoría.
  • Miedo a que los demás descubran su fraude.
  • Inseguridad en el ámbito académico, laboral, e incluso en las relaciones sociales.
  • Expectativas de fracaso ante situaciones similares a las que previamente han superado con éxito.
  • En algunas ocasiones puede haber una reducción de la motivación de logro asociada a la falta de confianza en sí mismo.
  • Sintomatología emocional negativa sin causa aparente: ansiedad, tristeza, desesperanza, etcétera.

La persona que padece este síndrome está segura de que si los otros supieran lo mediocre que es realmente tendrían una visión muy diferente de ella, cesando sus privilegios en caso de que los tenga. Por eso, está constantemente desvalorizando sus éxitos y capacidades.

El síndrome de la vocecita

Síndrome del impostor en las personas

En mi caso siento que es como esa vocecita en tu hombro diciéndote “¿Estás seguro de que lo estás haciendo bien?” “Podrías haberlo hecho mejor” “Esté trabajo es mucho para vos” “Seguro ya se dieron cuenta que no sos tan capaz” ”Nunca estás a la altura” ”No te vas a recibir más!”.

Muchas veces crecemos luchando contra nuestras diferentes facetas o demonios y parte de conocernos y amarnos es estar bien con todas ellas, asimilar que son lo que nos determina como personas, con lo bueno y lo malo y gracias a eso es que llegamos hasta donde estamos. Pienso que la clave es aprender a convivir con la vocecita, que es nuestra parte oscura que tiende a desmerecernos. La clave es hacerla ver cuáles fueron las cosas que SI logramos mirando de vez en cuando para atrás para sacar cuenta de todo lo que hemos alcanzado, quitándonos los miedos y travesando también esa zona de confort que muchas veces nos impide alcanzar el éxito.

¿Quiénes pueden padecerlo?

Síndrome del impostor en las personas

Como bien dije antes, el 70% de las personas tienden a pasar por esto al menos una vez o quizás es transversal a sus vidas durante todo momento.

Este síndrome suele aparecer más comúnmente en estudiantes con buenas notas, en famosos reconocidos que representan figuras de influencia y, en mayor medida, en profesionales con éxito, todo teniendo que ver con la baja autoestima y el pobre auto concepto que el individuo tiene de sí mismo. Tiende a afectar más a menudo a personas con un mayor potencial o que son más exitosas (punto a favor para nosotros). Pero bien podría ser parte de la vida de cualquiera que luche en pos de un propósito.

Pero, ¿Por qué les sucede esto a tantas personas? ¿Qué lo causa?

Síndrome del impostor en las personas

Como la mayoría de cosas que experimentamos hoy, el origen se encuentra o en nuestro pasado o en el sistema social en el que estamos inmersos, que nos ha contado que debemos ser agradecidos a la divina providencia. “Es fundamental que nuestra modestia prevalezca sobre los propios resultados. Sobre todo si tenemos el perfil de una persona exitosa.”

Así que ante la posibilidad de parecer que somos un poco “sobresalientes”, preferimos pensar y expresar que “no es para tanto” o “es mi obligación”.

Para ponerlo en otras palabras:

  • Podría explicarse atendiendo a causas ambientales.
    • Las primeras están referidas a la historia de aprendizajes y experiencias vividas por la persona. Por ejemplo, es más probable en quienes hayan sufrido importantes críticas a lo largo de su infancia y juventud, y hayan experimentado situaciones en las que figuras significativas como padres, profesores, hermanos mayores, etcétera, desmerecieron sus aptitudes, carácter y conducta.
    • La actitud despectiva o crítica de personas del entorno actual, que envidian los logros que ha obtenido la persona en cuestión, también puede contribuir a la aparición del síndrome.
    • También las personas que no obtuvieron buenas calificaciones académicas y actualmente son profesionales de éxito tienen una mayor probabilidad de presentarlo.
  • Por otro lado puede deberse a causas cognitivas, estas tienen que ver con la forma en que la persona percibe y asimila la realidad. En este sentido, las personas tienden a realizar atribuciones externas de los éxitos y de los fracasos. Una atribución es la explicación que damos a las consecuencias de nuestra conducta. Estas personas creen que todo lo que les ocurre, tanto los éxitos como los fracasos, no dependen de lo que ellos hagan, sino de aspectos como el azar, la buena o la mala suerte, el tener o no al lado a determinadas personas, los favoritismos o influencias de divinidades, amuletos, etcétera.

Por supuesto que todo esto nos llevaría a generar expectativas de inseguridad respecto a lo que nos puede ocurrir, por lo que nunca nos sentimos confiados con nosotros mismo y perdemos el control sobre nuestra propia vida, entrando así en un círculo vicioso de inseguridad del que resulta muy difícil liberarse. 

¿Se dan cuenta de lo grave que podría ser?

El síndrome del impostor es más frecuente en las mujeres

Síndrome del impostor en las personas

El síndrome del impostor, es «igual de frecuente en mujeres que en hombres», aunque hasta hace poco se pensaba que ocurría principalmente en mujeres. Algunos especialistas afirman que el síndrome de la impostora puede ser debido a algunas de estas causas:

  • Dinámicas familiares durante la infancia. «Cuando tu hermano es ‘el inteligente’ y vos sos ‘la simpática’. La segunda de la familia, la niña “sensible” que va detrás. Esta pequeña crece con buenas notas para demostrar su valor. Pero, al no sentirse reconocida por su familia empieza a dudar de si sus logros no tienen lugar más por sus encantos que por sus habilidades.
  • Luego encontramos la impostora que crece con pensamientos de gente exitosa. Escucha a sus padres decirle lo muy inteligente que es y que puede con todo. De repente, se da cuenta de que para lograr sus propósitos tiene que esforzarse. Se crea un abismo entre la imagen que la niña tenía de ella misma y la realidad distorsionada. Si necesita estudiar es que ya no es tan inteligente como los demás creían, y se esfuerza en secreto para no ser desenmascarada.
  • Estereotipos sexuales. debido a los «mensajes de éxito y fracaso en la sociedad» y a la «presión ante ser madre y, al mismo tiempo, una profesional de éxito».
  • Diferencias salariales. La realidad de la mujer en el mundo profesional, es muy diferente a la de un hombre. Por lo general debemos luchar más por hacernos de un lugar respetable en el trabajo, nos cuesta tener posiciones ejecutivas o de liderazgo. Sin olvidar de que la mayoría de las veces debemos validar constantemente nuestros conocimientos debido a la falta de confianza en nuestras capacidades intelectuales, cosa que a los hombres les pasa en bastante menor medida.

Así empieza muchas veces el pesimismo defensivo que consiste en abortar misiones antes de empezar la acción. Simplemente por miedo al fracaso. Y esto ya no tiene que ver con género o edades.

¿Te suena?

¿Cómo sobrellevar el síndrome del impostor?

Claramente sabemos que no podemos cambiar el pasado, pero si podemos trabajar sobre nuestro presente para ser mejores personas. Después de mis lecturas y charlas con personas que se sienten igualmente involucradas en la temática como yo, pude recabar los siguientes Tips para atacar a la vocecita infame:

  • Reconoce y escribí tus sentimientos de “impostor” cuando surjan. Esto te va a ayudar a romper el ciclo de pensamientos negativos. Suele suceder que cuando los escribís, ves estos pensamientos desde otra perspectiva y podes abstraerte de ellos. Y no lo olvides, deja de sumergirte permanentemente en lo que te falta y reconoce lo que has conseguido. Acordate que solo tu sistema de creencias es responsable de que sobrestimes las competencias de los demás e infravalores las tuyas. Y además ellos también “la cagan”.
  • Hace una lista de tus fortalezas, tus dones y virtudes. Esto ayudará a seguir mejorando y orientando tu vida a hacer lo que realmente te gusta. Tenés que sacar a la luz tus áreas de excelencia. Hay un cruce de caminos entre tus habilidades, tu pasión y tus conocimientos. Ahí es donde se encuentra tu verdadero TALENTO con mayúsculas. Recupera tu confianza. La plena conciencia de tu potencial es la llave maestra para que nunca más te sientas un fraude.
  • Lleva un registro de tus logros y éxitos por más pequeños que sean, es una buena forma de recordarte que NO sos un fraude o un farsante. Cuando te sientas ansioso y mal con vos mismo, revisa tu lista y date una ovación como te mereces ¡Así se hace! ¡Sos un crack!. Todo en pos de darte pequeñas auto recompensas ya sean verbales como algunos regalos. De esta forma nuestro cerebro entiende el valor de lo que hemos logrado, por más simple que sea, y aumenta el amor propio. Los logros que quizá en algún momento no te parezcan importantes suelen adquirir mayor validez con un poco de tiempo y otra perspectiva. Y a partir de ahora, celebra cada paso por pequeño que sea.
  • Hace una lista de tus puntos débiles para tenerlos presentes y así poder trabajar para mejorarlos. Ya sean a nivel profesional, académico o social. Y al lado plantéate estrategias o posibles soluciones para atacarlos, ya que esto te ayudará a ganar seguridad en tus propias posibilidades. Y como dice el refrán “Roma no se hizo en un solo día” pero paso a pasito cada vez estuvo más cerca y finalmente se logró.
  • También es importante tener en cuenta por más obvio que sea, que no se puede saber todo, ni controlar todas la situaciones externas. Es bueno reconocer lo que no controlamos para entender que no es nuestra culpa ni nuestra responsabilidad, pero sí controlamos y somos responsables de como trabajamos en consecuencia a esas situaciones externas y como permitimos que nos afecten.
  • Guarda los mensajes de aliento y de felicitaciones de la gente que te rodea dándote apoyo, seguro que tenés muchos pero conforme pasa el tiempo te vas olvidando. Esos mensajes valen oro en los momentos en los que uno flaquea y duda de lo que está hecho. Leerlos puede significar un cambio de perspectiva tremendo.
  • No postergues. Dejar las cosas para después solo empeorará tus sentimientos de ineptitud. Enfrenta los problemas directamente y tacha los puntos de tu lista de pendientes. Primero aborda las tareas difíciles para que, una vez que las termines, tengas una sensación de logro y fortaleza.

Es importante enfrentar estos problemas, aunque también puede ser positivo tener algo del síndrome del impostor: conservas tu humildad y te concentras en mejorar tus hábitos. Veamos también el vaso medio lleno.

Síndrome del impostor en las personas

Pero no olvidemos que una cosa es que trates de dar siempre lo mejor de vos y otra muy distinta es que te azotes para conseguir cualquier cosa y no celebres nunca lo que logras. Yo soy de esas, así que se de lo que hablo. Esto se traduce en un alto nivel de auto-exigencia y un bajo nivel de auto-reconocimiento. Una batalla de la que siempre se sale perdiendo. Está muy bien ser responsable y profesional, pero debemos tener presente que no todo recae sobre nuestros hombros.

Bueno amigo lector, gracias por haberme acompañado hasta acá, ya puedo sentir que nos une algo grande y es por eso que me voy dejando mi humilde consejo como persona que padece del síndrome, se siente sumamente identificada con él y lucha todos los días por ganarle a la vocecita:

Estoy convencida de que la clave de la felicidad surge de mirar para adentro y no para afuera como muchos o casi todos hacemos tantas veces. Que hayas llegado hasta acá habla muy bien de vos y de tu perseverancia.

Animo, que todos somos buenos en algo, solo tenemos que auto conocernos (que no es tarea fácil), conectar con nuestro ser y descubrir cual es ese propósito que nos trae a esta tierra para basar nuestra vida en ello y alejarnos de los sentimientos negativos que nos atormentan tantas veces. Tiremos la balanza a nuestro favor, cambiemos nuestra perspectiva de la realidad, hagamos lo que amamos, ayudemos a los demás en el camino, y vamos a ver que todo vuelve en grande y todos los miedos tarde o temprano se van.

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Respuestas

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  1. Me encantó el aporte! Tiempo atrás he sufrido el síndrome y lo reconozco ahora gracias a tus palabras. Es un lugar que todos deberíamos poder dejar para empezar a autorreconocernos y espero que tus palabras lleguen a muchos. Gracias!

    1. Muchas Gracias Aime por tus bellas palabras de aliento.. Tal cual, es algo que nos aqueja en menor o mayor medida a todos. Me parece importante saber identificarlo como también entender que es parte de un proceso de crecimiento personal.. Y saber que no estamos solos 🙂